ZUTURO Junior: emprender se aprende

En un contexto donde el ecosistema económico cubano exige cada vez más actores preparados para operar en un entorno mixto, la brecha entre la formación técnica tradicional y las competencias que demanda el sector no estatal se ha convertido en un desafío impostergable. El proyecto ZUTURO Junior, impulsado por el Proyecto de Desarrollo Local (PDL) ZUTURO en alianza con la ONG Camaquito, ha decidido cerrarla desde la raíz: llevando la lógica del emprendimiento a las Escuelas Politécnicas de Santiago de Cuba.

La más reciente edición de InnoBar & Emprender, el espacio de intercambio que ZUTURO ha consolidado como plataforma de encuentro entre jóvenes, mentores y realidad empresarial, puso sobre la mesa los proyectos finales más destacados gestados en las aulas politécnicas. Esta vez, el foco temático fue doblemente estratégico: la gestión de Recursos Humanos y los fundamentos legales de las formas de gestión no estatal en Cuba.

El programa ZUTURO Junior no es una iniciativa aislada. Al cierre de su primera etapa, 223 estudiantes de tercer año de carreras politécnicas completaron módulos que van desde Introducción al Emprendimiento y Diseño de Modelos de Negocios hasta Comunicación Empresarial, Contabilidad básica y ficha de costos . Los resultados hablan por sí mismos: se presentaron 12 proyectos de negocio, de los cuales cuatro accedieron a incubación empresarial durante un año, con acompañamiento técnico del PDL .

La selección de los temas para esta edición de InnoBar & Emprender no es azarosa. Cuba ha experimentado en los últimos años una transformación significativa del marco legal que regula la actividad económica. El Decreto 164, vigente desde 2026, amplió la autonomía salarial de las empresas estatales y redefinió la gestión de los recursos humanos, otorgando a las entidades facultades descentralizadas para determinar sus sistemas de remuneración . Paralelamente, el Decreto 160 reconoció los servicios farmacéuticos, ópticos y de rehabilitación como actividades autorizables para formas de gestión no estatal, consolidando un andamiaje legal que los emprendedores deben conocer y dominar .

Para los estudiantes politécnicos, esta realidad representa tanto una oportunidad como una exigencia. No se trata solo de saber emprender; se trata de comprender las reglas del juego en un entorno regulatorio que se actualiza constantemente.

La apuesta de ZUTURO Junior trasciende la mera capacitación técnica. Al vincular a los politécnicos con el PDL, se teje una red que conecta la educación media superior con el ecosistema emprendedor real. Como señaló Evelyn Torres Marzal, Titular de ZUTURO, el modelo “cierra la brecha entre la enseñanza técnica tradicional y las exigencias de un ecosistema económico mixto, donde las formas de gestión no estatal demandan personal con competencias en administración y gestión empresarial” .

La premisa que subyace a esta iniciativa es transformadora: en el contexto cubano actual, la formación técnica de nivel medio no puede permanecer ajena a la realidad empresarial que sus egresados encontrarán. Las estadísticas de ZUTURO respaldan esta visión: de 57 iniciativas gestionadas en 2024, el PDL pasó a 110 en 2025, un crecimiento del 93% que evidencia una demanda creciente de servicios de asesoría y acompañamiento empresarial .

La inclusión de la gestión de Recursos Humanos como tema central no es casual. El Decreto 164 no solo amplió facultades salariales; también fortaleció el papel de los colectivos laborales en las decisiones sobre remuneración y exigió que cualquier sistema de pago sea analizado en asambleas de trabajadores y plasmado en convenios colectivos . Los futuros técnicos que se inserten tanto en el sector estatal como en el no estatal deberán comprender estas dinámicas.

De igual modo, los fundamentos legales de las formas de gestión no estatal constituyen un conocimiento indispensable para quienes aspiran a emprender o a trabajar en mipymes, cooperativas no agropecuarias o como trabajadores por cuenta propia. El reconocimiento de actividades autorizables y condicionadas, así como los requisitos específicos para sectores sensibles como el farmacéutico, configuran un entramado normativo que exige preparación especializada .

ZUTURO Junior representa una apuesta por el desarrollo local desde la base formativa. No se limita a transmitir conocimientos; genera proyectos concretos, algunos con enfoque en economía circular, como la recuperación de electrodomésticos, la restauración de cascos y lámparas para seguridad vial, y soluciones ecológicas en hostelería .

El mensaje es claro: la preparación de los jóvenes para el mundo empresarial no es un ejercicio teórico ni un lujo pedagógico. Es una inversión en la capacidad del territorio para generar riqueza, empleo y soluciones a problemas concretos. Como reza el lema que acompaña esta edición, continuar creando espacios donde aprender también significa compartir, preguntar y pensar en grande no es solo una declaración de intenciones: es una hoja de ruta para la Santiago de Cuba que viene.

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