



El Zuturo Junior vuelve a la carga. Tras un periodo de pausa, el programa retoma sus actividades y esta vez amplía su alcance a seis politécnicos de Santiago de Cuba: Pepito Tey, Antonio Robert Ducás, Renato Guitart, Manuel Eugenio Fajardo Rivero, Félix Pena Díaz y Álvaro Barriel Cruz. La iniciativa se propone acercar a los estudiantes de tercer año al mundo del emprendimiento y la innovación, en lo que constituye su primer contacto formal con estas materias.
Los estudiantes de tercer año de estas instituciones viven su primer acercamiento al emprendimiento y la innovación, dando los primeros pasos para convertir sus ideas en realidad. Desde una perspectiva técnica, este tipo de intervención temprana es clave: la formación en cultura emprendedora durante la enseñanza técnica y profesional permite que los jóvenes desarrollen competencias como la identificación de oportunidades, la planificación de proyectos y la evaluación de riesgos antes de insertarse en el mercado laboral o iniciar sus propios negocios.
La selección de los seis politécnicos —Pepito Tey, Antonio Robert Ducás, Renato Guitart, Manuel Eugenio Fajardo Rivero, Félix Pena Díaz y Álvaro Barriel Cruz— responde a una lógica de cobertura territorial que busca descentralizar el acceso a este tipo de formación. Al llegar a varias instituciones, el programa evita concentrar las oportunidades en un solo centro y amplía la base de jóvenes que pueden beneficiarse de la experiencia.




Desde el punto de vista pedagógico, el acercamiento al emprendimiento en la etapa politécnica presenta ventajas concretas. Los estudiantes de esta enseñanza ya cuentan con una formación técnica que puede convertirse en la base de un emprendimiento: un oficio, una especialidad o un conocimiento práctico que, combinado con herramientas de gestión e innovación, puede dar lugar a proyectos viables. La intervención del Zuturo Junior se orienta precisamente a tender ese puente entre la formación técnica y la iniciativa empresarial.
El contacto temprano con estas materias contribuye a desarrollar habilidades blandas —comunicación, trabajo en equipo, liderazgo— y a fomentar una actitud proactiva frente a los problemas. En contextos donde el empleo formal es limitado, la capacidad de generar ideas y convertirlas en proyectos se convierte en una herramienta de autonomía económica.
Con esta nueva etapa, el Zuturo Junior apuesta por sembrar la semilla del emprendimiento en la enseñanza técnica de Santiago de Cuba. Si el acompañamiento se sostiene en el tiempo, los seis politécnicos podrían convertirse en semilleros de proyectos que fortalezcan el tejido productivo local y demuestren que el talento joven, bien orientado, tiene futuro.
