En un escenario donde el sector no estatal en Cuba experimenta una profunda transformación legal y organizativa, la adecuada gestión del talento humano se ha convertido en el pilar estratégico para garantizar la sostenibilidad y el crecimiento de cualquier emprendimiento. Con el objetivo de brindar herramientas normativas y prácticas a los nuevos actores económicos, ZUTURO desarrolló el taller presencial titulado «La relación laboral desde la raíz: contrato, sujetos y responsabilidades».




Durante la jornada, impartida por la Lic. Narjara M. García Costa (Directora de RRHH) y el Msc. Fidel Ernesto Regueira Mustelier (Consultor Legal), los participantes fortalecieron sus conocimientos sobre contratación formal, modalidades de contratos, las garantías del nuevo Código de Trabajo y la implementación real de modelos de inclusión laboral.
El contrato de trabajo: la principal herramienta de protección y estabilidad
Uno de los ejes fundamentales abordados en el taller fue la importancia de no asumir el contrato de trabajo como un mero trámite burocrático, sino como un auténtico «escudo protector» tanto para el empleador como para el trabajador.
«En ZUTURO creemos que formalizar no es un gasto, es una inversión en dignidad; la inclusión no es un acto de caridad, sino de inteligencia; y el nuevo Código de Trabajo no es una amenaza, sino una oportunidad para construir un país donde el trabajo sea sinónimo de estabilidad, respeto y futuro para todos», resaltaron los especialistas durante la presentación.
Según el Artículo 24 de la Ley No. 116 (Código de Trabajo cubano), la regla general establece que todo contrato debe concertarse por escrito y por duplicado (un ejemplar para cada parte). Se precisó que la falta de contrato escrito no exime al empleador de sus responsabilidades, ya que la ley presume la existencia de la relación laboral desde el primer día de trabajo.
Entre las cláusulas indispensables que deben figurar en el documento destacan:
- Identificación completa de las partes.
- Tipo de contrato y cargo o funciones específicas.
- Lugar de trabajo, horario, duración de la jornada y régimen de descansos.
- Cuantía de la remuneración y periodicidad del pago.
- Condiciones de seguridad y salud en el trabajo.
Diversidad de figuras y modalidades contractuales en el sector privado
Durante la capacitación se desglosaron las distintas variantes de contratación adaptadas a la realidad de las MIPYMES, TCP, cooperativas y proyectos de desarrollo local:
- Contrato por tiempo indeterminado: Es la modalidad regla para labores permanentes del negocio, brindando estabilidad jurídica y continuidad laboral (ej. la contratación formal e indefinida de un barista en una cafetería).
- Contrato por tiempo determinado o para obra: Diseñado para necesidades eventuales, incrementos puntuales de producción o ejecución de proyectos específicos con fecha de inicio y finalización previa (ej. la contratación de personal técnico para una obra de construcción de 6 meses).
- Contrato para labores discontinuas o cíclicas: Aplicado a actividades de temporada (como la agricultura o el turismo), donde la relación laboral se suspende entre ciclos pero el vínculo legal no se extingue.
- Período de prueba: Se dejó claro que no constituye un contrato independiente, sino una cláusula inserta que permite evaluar competencias. Su duración estándar va desde hasta 30 días para cargos operacionales, hasta 60 u 180 días en ocupaciones técnicas que requieran nivel medio o superior.
Asimismo, se profundizaron conceptos clave sobre el Trabajador de Apoyo Familiar (cónyuge y parientes hasta 2.º grado de consanguinidad del TCP que colaboran sin constituir necesariamente una relación laboral típica) y las dinámicas mixtas de los socios-trabajadores en las cooperativas.



Transición hacia la «capacidad demostrada» e Inclusión Social
Un avance sustancial discutido en el taller fue la aplicación del principio de capacidad demostrada por encima del antiguo estándar de idoneidad, permitiendo valorar el talento basándose exclusivamente en el desempeño real y las aptitudes del candidato.
En este contexto, se presentó el Proyecto Sombrilla, impulsado por la organización Camaquito y ejecutado por ZUTURO en Santiago de Cuba. Esta iniciativa acompaña a las empresas privadas en la incorporación efectiva de jóvenes y personas con discapacidad a sus plantillas.
El Proyecto Sombrilla aporta a los negocios un modelo estructurado en cuatro fases:
- Diagnóstico: Evaluación del emprendimiento y los puestos vacantes.
- Sensibilización y emparejamiento: Capacitación del equipo interno y vinculación según capacidades reales del puesto.
- Acompañamiento: Apoyo en la adaptación durante los primeros meses.
- Seguimiento: Evaluación de sostenibilidad e impacto social.
El acceso al empleo en igualdad de condiciones no representa un favor ni un privilegio, sino un derecho humano fundamental que impulsa la reputación, reduce la rotación de personal y fortalece el compromiso de los equipos.

